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Recuerdos de mi Abuelo

  • H. Julieta Molina
  • Sep 19, 2018
  • 2 min read

Mi abuelo materno, Julian Mora, es uno de mis principales modelos a seguir en la vida. Aunque ya no tenemos el privilegio de su compañía, su caracter es una inspiración y un compañero constante en mi corazón. Era un general para todos nosotros, tenía el corazón más manso, la mente más ávida y la más fuerte estructura física.

Nuestras visitas a sus terrenos son las aventuras más importantes y significativas que viví en mi infancia; son momentos impresos en mi memoria hasta el más mínimo detalle incluyendo el olor y la sensación de todo lo que nos rodeaba.

En sus últimos años, se retiró al campo. Tomando un profundo interés en su tierra, inspeccionando meticulosamente su sensación y su potencial, decidió cuidarla él mismo. Cultivaría maíz, y lo hizo con tanto entusiasmo y energía. Recuerdo haberle preguntado, con un tono bastante emprendedor en mi voz: Abuelo, ¿ vas a vender todo este maíz? ... Pensando que de alguna manera las ganancias de este contrato inexistente me garantizarían grandes cantidades de ingresos para comprar dulces. Recuerdo su respuesta exacta; sin rodeos, y con una sonrisa en su rostro que casi se convirtió en risa, dijo "No, lo estamos regalando", como si esta respuesta fuese la única respuesta que pudo haber pronunciado. Ese era él, en pocas palabras, un caballero generoso, cuidadoso, diligente, atento y amable.

Crió a los perros guardianes más protectores y fieles que pudieron existir, mis primos y yo estábamos aterrados de ellos. Era de todas formas necesario ya que se encontraba aislado de la ciudad, en las extensiones ventosas y frías del campo; sus fieles sargentos lo cuidaban y lo protegían a cualquier precio. La protección, la lealtad y el respeto que sus perros tenían por él es como una respuesta de la naturaleza hacia él, como si la naturaleza le repondiera con el mismo respeto, proteccion y cuidado que el emprendía hacia ella.

Todos le teníamos y le tenemos el mayor respeto; como el respeto que se le otorga a un general. Era amable, cariñoso, de expresión suave, considerado y respetuoso con todos, siempre ansiaba estar informado sobre todo lo que sucedía a su alrededor y en el mundo exterior, leía incesantemente y siempre parecía disfrutar del proceso. La amabilidad que mostró es una que no ha sido igualada por nadie que haya conocido.

Mientras admiro a mi abuelo, me doy cuenta todos los días de que la mayor influencia a menudo proviene del corazón manso, tierno, generoso y amoroso, cuya fuerza de hierro se hace evidente a través de la diligencia, la disciplina y la integridad del corazón. Él vivió para tener 97 años ...

Para mi querido general, mi increíble abuelo, Julian Mora.

 
 
 

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