Inmigrante, Un Corazón Valiente
- Hefzi Molina

- Oct 24, 2018
- 2 min read

El inmigrante no es necesariamente aquel que viene lleno de ganas de abrir camino en nuevos horizontes; el inmigrante tampoco es aquel que se va feliz al dejar sus raices. A pesar de las dificultades que vivimos en nuestros países natales, son estos los que nos vieron nacer y crecer, los que a través de sus bullosas
y entretenidas calles, vientos y mares, nos ensenaron los caminos de la vida- nos demostraron e inculcaron nuestra cultura unica e individual en todo el universo- ofreciendonos un cálido espacio en su momento dado.
El inmigrante deja todo lo suyo para adoptar un nuevo idioma, una nueva cultura, sociedad- es forzado a asimilar algo que no le es para nada familiar ni cercano.
El inmigrante no se va de su país con felicidad completa en su corazón. Dentro de un océano de sentimientos se encuentran la incertidumbre, el dolor, la esperanza de un futuro mejor y el compromiso de algún día reclamar todos los momentos que se perderían en un futuro. El inmigrante deja no solo a su familia, pero también su cultura, su lenguaje, su forma de ser y de vivir. El inmigrante empieza desde cero el segundo que aborda este nuevo reto. Aun con toda la preparación y la tenacidad del mundo, se encontrara con muchos gigantes en su camino.
La perseverancia y el esfuerzo es el segundo nombre y apellido del inmigrante. Nada de lo que obtiene el inmigrante es dado libremente, todo viene a través de un esfuerzo cuyo reconocimiento viene solamente cuando nos forzamos tres o cuatro veces más que los demás. El inmigrante se gana cada cosa buena que viene en su camino a traves de una batalla interminable contra las probabilidades.
Aunque siempre decimos que nuestra casa esta con aquellos que amamos, no paro de pensar y sentir que aunque estemos rodeados de algunos valiosos nuestros, nuestros orígenes, nuestros tíos, primos, abuelos, y queridos amigos también son casa, y la casa siempre se sentirá lejos del corazón del inmigrante.




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